1er
TRAMO |
Senda de los Encuentros.
Tiempo estimado, de 2 horas. Distancia: 5 Km
Para los que lleguen a Cercedilla en tren o en autobús, se
inicia la marcha en la Estación de Renfe de Cercedilla y
luego se sigue por la calle que enlaza con la carretera de
las Dehesas (M-966) . Los que lleguen en vehículo
propio deben continuar por dicha carretera hasta los
estacionamientos de Casa Cirilo o Majavilán ,
en el interior del valle, y dejar allí el coche.
Para los que se encuentren en la primera de las situaciones, se
sale de la localidad por la calle Emilio Serrano que desde
la estación enlaza con la carretera de las Dehesas (M-966) y
se adentra en el Valle de la Fuenfría. Avanzar por
dicha calle en un corto tramo en fuerte cuesta al final de la cual
hay un cruce. Por la derecha se va a Camorritos
(Urbanización situada a 3 km) y al centro urbano de la
población. La carretera que continúa de frente es la
que nos lleva al Valle de la Fuenfría.
Por el lado derecho de la carretera -en sentido de entrada al
valle- discurre en paralelo una acera peatonal que nos permite
circular a lo largo de todo este tramo con seguridad. Durante el
primer kilómetro se va remontando con suavidad hacia el
valle. Se pasa junto a una fuente de
dos caños con abundante agua. En el otro lado de carretera
se deja el Albergue Villa Castora y más adelante una
residencia bancaria. Más arriba, un restaurante y finalmente
la carretera cruza sobre el río de la Venta por el
puente romano de igual nombre. El puente no es visible ya que los
márgenes del río están invadidos por la
maleza. La primera idea que extraes de la situación es que
el patrimonio cultural les importa un pepino a determinadas
autoridades, sean locales o del extrarradio.
Sigue una bifurcación a la izquierda que no se toma. De
seguido hay otra a la derecha, es la entrada a las
Vaquerizas, que se referencia porque en ese lado de la
carretera hay una gran casa, construida con sillares de granito. En
uno de sus lados hay un gran rótulo que pone
"Montesclaros" . Sigue una mantenida cuesta que se hace
pesada hasta llegar, en unos minutos más, al Centro de
Información Valle de la Fuenfría (Tel. 91
852.22.13). ( a 2 km de la estación de Renfe)
En el lado opuesto de la carretera hay unos paneles informativos
y un tablón de anuncios y actividades y algo más
arriba hay un edificio de madera habilitado como servicios
públicos. Se puede tomar agua. En este lugar tienen su
inicio las Rutas Verdes del Valle de la Fuenfría ,
Camino Puricelli, señalizada con mediante
círculos de color azul y Calle Alta, color
rojo.
Abandonamos la carretera, se bifurca en dos ramales en "v", para
proseguir por una pista de tierra que hay detrás del Centro
de Información. Cruzar el pequeño estacionamiento
para vehículos que hay por el lado norte del edificio y
descender unas escalerillas que se prolongan por un senderito para
acceder a la pista. Seguir en sentido N. Al poco desembocamos en el
camino que desde la carretera conduce al Albergue Juvenil de las
Dehesas, a escasa distancia, hacia la derecha. Dejar a la
derecha el Albergue y continuar de frente cruzando la explanada que
hay delante de su entrada. Al llegar al arroyo de la Venta,
localizar el paso en la cerca de alambre y cruzarlo por un
puentecito. Remontar por un senderito que discurre junto a la valla
de alambre. En unos minutos se desemboca en un camino bien definido
y ancho. Se trata de la Senda del Angel balizada mediante
círculos amarillos de la Ruta Verde del Valle de
Fuenfría al Pico de Majalasna (antiguamente
Aurre). Se sigue a la izquierda y enseguida hay una portilla
peatonal. Al otro lado se continúa por la
prolongación del sendero que, más adelante, desciende
suavemente hacia el arroyo. A menor altura que el nuestro y junto
al cauce del arroyo se ve otro sendero que confluye con el nuestro,
un poco más allá, al lado de un puentecito de madera.
Al otro lado del arroyo hay una gran pradera y en su extremo norte
la Fuente del Tercer Retén.
Aquí daremos inicio a la Senda de los Encuentros que
se prolonga como continuación de la del Ángel. El
arroyo sigue a nuestra izquierda. Al poco encontramos una cerca de
alambre con un nuevo paso peatonal. En el margen contrario del
arroyo puede verse, entre la vegetación de ribera, un
depósito de captación de agua. Al otro lado del paso
peatonal comienza una severa subida. El itinerario describe a
partir de aquí numerosos zig-zag remontando la ladera,
siempre bajo pinar. El sendero esta bien trazado y conservado, no
hay posibilidad de equívocos con otros senderos que
encontraremos durante la subida, gracias a que esta balizado
mediante círculos de color naranja de la Ruta Verde de
los Miradores. En unos 20 minutos se llega a la
Fuente del Pocito y al monumento al Círculo de las
Cumbres Iberoamericanas inaugurado con motivo de la
celebración de la 16ª edición del Aurrulaque
(año 2000). Continuamos por el sendero, que ahora se
llama Vereda Alta, y en cinco minutos se sale a la pista
forestal denominada carretera de la República. Se
cruza esta pista y por el otro lado sigue el sendero en un corto
tramo, girando seguidamente a la derecha. En cinco minutos se
alcanza a llegar al refugio-fuente Díaz-Duque o de
Pozuelo en la pradera de Navarrulaque. En distintos
emplazamientos e inmediaciones, de esta pradera, se ubican otros
símbolos, monumentos o monolitos conmemorativos de ediciones
anteriores del Aurrulaque, por ejemplo, el árbol de Giner
de los Ríos o la obra escultórica de Pablo
Maojo dedicada a los primeros caminantes de la sierra, el
reloj solar de Cela,.....etc.
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2°
TRAMO |
Senda Herreros. Tiempo: 1 h. 30 minutos.
Distancia : 2,7 Km. LLeva esta senda el nombre de uno de los
personajes de la historia del montañismo español:
Enrique García Herreros. Activo alpinista que también
se distinguió por trabajar en La Codorniz.
Desde la Fuente refugio de Aurrulaque Díaz-Duque o de
Pozuelo atravesar la pradera, dirigiendose al extremo oriental
(E), hasta localizar la pista forestal conocida como carretera
de la República. En este lugar confluyen varios caminos,
dando lugar a un importante cruce de rutas. Si se toma la pista
forestal -carretera de la República- con orientación
hacia el NO. (izquierda según llegamos) se enlaza con el
SGR-10 hacia el Puerto de la Fuenfría y
también en paralelo con aquella va la Senda Victory
(PR-6); en cambio, si la tomamos hacia el suroeste,
iríamos hacia los Miradores de los Poetas finalizando
en el Valle de la Fuenfría, en la pradera de los
Corralillos. Pero nosotros la cruzamos siguiendo de frente en
sentido E. y enseguida encontramos nuevos senderos. La senda de
las Encinillas, se aparta ligeramente en sentido SSE, desciende
por la ladera de las Tajas hacia la estación de
Camorritos (a 2,5 Km. 40 minutos). Algo más a su
izquierda, con orientación E., tenemos la senda de la
Berceílla, antiguo PR-8, que más adelante se
prolonga con los nombres de Camino de la Pata la Cabra y
Senda Herreros. Aún hay un tercer sendero (P.R.-7)
con orientación noreste, también a la izquierda, el
más próximo a la pista forestal de la
República, que aprovechando un arrastradero de rocas,
sube directo hacia Majalasna superando una empinada
pendiente de las que cortan el resuello, por este mismo motivo no
suele ser recomendado.
Tomar el camino de la Berceílla que por su anchura
más parece una pista forestal. Un kilómetro
más arriba el camino se hace senda de montaña
reduciendose su anchura al de una vereda. Enseguida, tras remontar
un corto tramo, se alcanzan las peñas cachinosas ,
excelente mirador hacia el sur, dónde se encuentra el
monolito denominado Rocas de Laín (inaugurado en la
17ª edición del Aurrulaque-2001) en el que se han
esculpido algunas de las palabras de la carta que Pedro
Laín Entralgo enviase al poeta Luis Rosales
precisamente para felicitarle por el homenaje que recibió,
hace ya una década, por parte de la Asociación
Amigos del Guadarrama: "...cimas rocosas que se visten de
nieve o que la añoran, laderas en que el verde grave del
pino y el verde alegre ocre de la gleba castellana y, si la
estación es propicia, con el tímido morado del
cantueso y el espliego.."
Retomar la senda y continuar hacia la Hoya de los Siete
Picos, que comienzan a atisbarse ocasionalmente por el Norte.
Encontraremos una bifurcación con un ramal que baja a la
derecha, que no se toma. Poco después nueva
bifurcación. Ahora el ramal se desvía a la izquierda
y tampoco se toma pues sube hacia Majalasna . Seguir de frente
hacia la vaguada del arroyo sin mayor dificultad que la de
localizar las perdidas marcas del PR (blancas y amarillas) ya muy
deterioradas. Se cruza una pequeña escurrentía de
aguas y se sigue por una zona muy enmarañada por la maleza
llegándose enseguida a la Fuente de los Acebos, que
brota junto a unos arbustos de igual nombre, que hay entre los
pinos del borde derecho del camino. Nace en esta umbría, de
la fuente mencionada, el arroyo Pradillo y dicen que esta es
la principal fuente del Río Guadarrama. Este es un lugar
adecuado para hacer un alto y reponer energía. Más
adelante se sigue bajo arbolado y se cruza por un arrastradero de
rocas. Se continúa en ascenso hasta una torrentera pedregosa
encontrando al otro lado un gran lanchón rocoso que se pasa
por la parte alta. En esta zona el camino esta bastante perdido y
hay que ir atentos para no equivocar la continuidad de la senda
pues la ladera es bastante inclinada y encontrar pasos
fáciles para progresar se hace, si no dificultoso, pesado,
especialmente si las rocas están mojadas. Afortunadamente
aún quedan pequeños hitos de piedra que nos van
indicando el itinerario a seguir.
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Nos encontramos bajo la base rocosa de los siete Picos, por debajo
del Hoyo de Terradillos, y vamos a seguir atravesando toda
la solana bajo los torreones, agujas y lanchas de piedras de esta
abrupta cubeta, cóncavo de Siete Picos, de la
vertiente sur. Tras cruzar por una zona escalonada, bordeando una
zona rocosa con alguna subida pronunciada y algún que otro
paso delicado, se sale a la loma que desciende al sur desde el
7º Pico por los Riscos de Cueva Lirón. El
sendero hace un giro al NE y se alcanza una pradera denominada
Pimpolla Negra. Viene lugo otra zona de rocas, una de las
cuales, es un excelente mirador a modo de balcón sobre el
Valle de Navalmedio. Se baja la roca por una corta brecha y
se sigue en descenso bajo los pinos, para luego subir a una
pequeña loma y cruzar otro arroyuelo. Ya se ve muy
próxima la loma de la cuerda que baja del Séptimo
Pico hacia el Telégrafo (E). A los cinco minutos, el sendero
desemboca en un cortafuegos. Al otro lado se sale a un camino
amplio que creo es la pista de esquí de fondo, y, se remonta
un pequeño trecho hacia un colladito (algunos autores lo
denominan Hoyo Redondillo, situado en dicha loma,
confluyendo allí con otro sendero PR, que recorre el cordal
de cumbres de los Siete Picos. Hacia la derecha (E), al final de
esta cuerda se encuentra el Puerto de Navacerrada. En unas
grandes rocas que hay en ese lado, llamadas Peñas
Ventoleras , por en medio de las cuales pasa el camino que
recorre todo el cordal indicado, se indican los dos PRs que
aquí confluyen, el 8 (por el que hemos llegado) y el 28.
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3er.
Tramo |
Siete Picos . Tiempo: para el
recorrido del cordal de cumbres, 45 minutos a 1 hora. Distancia: 2
Km
Vamos a proseguir la ruta siguiendo el cordal, que desde el
Puerto de Navacerrada en dirección Este- Oeste, se
prolonga por la línea de cumbres de los Siete Picos. En el
extremo más alejado de este cordal, al Este, se encuentra el
Cerro del Telégrafo o Cerro Redondillo 2.
Actualmente su cumbre está coronada por la imagen de la
Virgen de las Nieves. Algo más cercana a
nuestro collado tenemos la cima de Peña Hueca y entre
esta y nuestro collado se haya la pradera de Siete Picos en
la que aún pueden verse las ruinas del antiguo refugio del
C.A.E. Contando con tiempo suficiente este recorrido no
llevaría, entre ida y vuelta, más de 45 minutos.
Desde el mismo
colladito de Hoyo Redondillo, seguimos en sentido Oeste.,
comienza la subida al Séptimo de los Picos. Al principio son
varios los senderos que remontan por la ladera. Elegir el que
tiende a ir más próximo a la vertiente sur, dando
vista a Navalmedio y Cercedilla. Pequeños
hitos de piedra nos indican el itinerario que en todo momento
discurre bajo pino silvestre. En veinte minutos, el sendero nos
conduce a través de la pendiente, hasta una zona menos
empinada de la loma situada en la parte alta de la cuerda .
Desaparece el arbolado, el terreno se hace llano y pedregoso. El
Séptimo Pico (2.120 m) se ve ligeramente a la izquierda. Se
nos presenta como un apilamiento de rocas a modo de mojón
gigante. En su punto más alto se distingue el vértice
geodésico del Instituto Geográfico Nacional. Esta
cumbre es la de mayor altura del recorrido. El camino se acerca a
la base del pico y podremos acometer la subida a la cumbre. No hay
dificultad para ello salvo que la rocas estén heladas o
mojadas en cuyo caso habremos de adoptar precauciones.
Lógicamente, si la meteorología acompaña, las
vistas desde allí arriba son excelentes.
De regreso al sendero, el trazado se desvía dejando el pico
a la izquierda para bordearlo por la ladera norte en ligero
descenso hacia el Sexto Pico (2.138 m), que también se
bordea por el lado de la derecha según se llega, vertiente
norte, y se continúa en suave descenso. De seguido se
remonta entre cantiles hacia el Quinto Pico (2.108 m). La bajada
hacia el siguiente Pico (el cuarto, 2.095 m) tambien conocido como
el del "cuerno", puede hacerse por una pequeña canal, desde
la cumbre, si se ha ascendido, o en el caso de no haberlo hecho,
rodeándolo por la base de la ladera norte. El camino lleva
un trazado en suave descenso, próximo a la línea de
cumbres, hasta el Tercer Pico (2.098 m). Allí el sendero se
bifurca. Un ramal baja hacia la derecha alejándose del
cordal. No lo tomaremos.
Iremos bordeando el Tercer Pico para alcanzar el collado que se
encuentra entre aquel y el Segundo Pico (2.093 m). Antes de
alcanzarlo se pasa bajo una gran escotadura, abierta entre las
rocas de su cumbre cimera, enmarcando un trozo del cielo entre las
rocas. Es lo que se conoce como Ventana del Diablo. Las
vistas son mejores si se mira desde el Segundo Pico. Una leyenda
relaciona la inacabada construcción de una torre de la
Catedral de Segovia, a Juan Guas -su arquitecto-y al Diablo con
este lugar. El Diablo, dicen que disfruta, desde allí,
viendo las obras inacabadas de la catedral.
Se cruza la zona de praderas del colladito y nos dirigimos hacia el
Segundo Pico cuya cumbre esta separada en dos partes por una
brecha. Se asciende fácilmente a cualquiera de ellas pero es
mejor hacerlo por la del lado izquierdo. Desde la cima, mirando
hacia el sur, divisaremos el Pico de Majalasna (El Primer
Pico, antiguamente conocido como Pico Aurre, El Adelantado,
1.934 m), en la prolongación del cordal pero en una
estribación separada del nuestro por una amplia pradera
situada bajo el Segundo Pico (Pradera de
Majalasna).
Regresamos al colladito, situado entre el segundo y tercer pico, e
iniciamos el descenso hacia el Norte descendiendo por la senda que
discurre por la umbría de esta ladera conocida como
Cañada Lóbrega. Si la
meteorología lo permite, el Montón de Trigo lo
tendremos al frente, separado de nuestra posición por el
cordal del Cerro Ventoso, que se ve en su totalidad muy
abajo, entre el paso del Puerto de Fuenfría, que se adivina
al norte, y el collado Ventoso, inmediatamente bajo nuestra
posición. El sendero desciende por una pequeña
vaguada desarbolada y luego sigue bajo el pinar. Se pierde altura
rápidamente alcanzándose el Collado Ventoso o de
la Menta (1892 m) en unos 15-20 minutos e incluso menos si no
hay nieve.
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4º
Tramo |
Senda de los Alevines.
Tiempo: 1 h. Distancia: 1 Km
El Collado Ventoso es una explanada de prados abierta entre pinos
que está ligeramente inclinada hacia la vertiente del Valle
de la Fuenfría (SO). A diferencia del vecino Puerto de
Fuenfría, aquí podremos tumbarnos tranquilamente para
descanso y solaz pues el suelo aún conserva un verde manto
herboso. En ambos extremos de la pradera, siguiendo el cordal,
aún se pueden ver dos grandes pilotes de granito que
resaltan la importancia de este paso en otros tiempos. La pradera
es cruzada de norte a suroeste por la Senda Schmidt . Otro sendero,
prolongación del que hemos llegado desde Siete Picos,
continúa por el cordal que por el Oeste se extiende hacia el
Cerro Ventoso y termina en el Puerto de la
Fuenfría.
Desde la misma pradera descendemos muy ligeramente hacia el Valle
de Fuenfría (SO), dejamos a la derecha el Camino Schmidt e
iniciamos una suave subida (izquierda) hacia el sur por la
Umbría de la Navezuela, ladera SO del Segundo Pico.
Justamente antes de llegar a los primeros pinos localizar los
círculos de color amarillo de la Ruta Verde del Valle de
la Fuenfría al Pico de Majalasna Aquí entroncamos
con la Senda de los Alevines (PR-7) . Continuando por ella
en escasos minutos se llega a la fuente de los Alevines o de la
Navezuela. El itinerario de esta senda tiene un trazado en
suave ascenso hacia la pradera de Majalasna. El tramo es
corto y el recorrido fácil durante el cual iremos sorteando
numerosas rocas y peñas, que afloran en la ladera de esta
estribación separada de los Siete Picos. A los 15 minutos se
alcanza un colladito y se da vista, al suroeste-drecha según
se llega-, al Pico de Majalasna (1934 m), el primero de los
Siete Picos, que nos queda a la derecha, al alcance de la mano. El
resalte cimero parece un apilamiento de tortas rocosas y mas que
pico parece un oteadero. Consiste en un torreón achatado de
lascas rocosas desgastadas y encaramarse hasta su cúspide
carece de dificultades. Sin embargo, merece la pena subir
allí arriba, pues, fácilmente puede intuirse el
panorama que podrá disfrutarse.
El sendero se dirige hacia el Pico pero hay un
desvío que lo rodea por la vertiente oriental (izquierda) y
se ve en esa dirección la pradera de Majalasna,
ligeramente situada más abajo e inclinada hacia el Sur.
Dirigirse hacia ella por el difuminado senderito que discurre entre
matorrales y piornos. Atravesar la pradera siguiendo rumbo sur y
localizareis una deteriorada fuente y la continuidad del
camino.
Desde la fuente hay que seguir las marcas amarillas de la Ruta
Verde. El sendero va hacia la izquierda de la fuente y desciende,
en principio, siguiendo una loma con poco arbolado; después,
se llega a unos peñas y gira a la izquierda dando vista
hacia la hoya o cubeta sur de los Siete Picos. Sigue bajando a
media ladera entre pinos aumentando la inclinación. En 10
minutos encontramos una senda que se aparta a la izquierda que no
tomaremos (va a la fuente de los Acebos). El descenso se hace
más pronunciado y propenso a los resbalones ya que es
terroso, al tiempo que el sendero enfila hacia el sur. Algo
más abajo pierde inclinación y desemboca en la
Senda de la Berceilla, que anteriormente utilizamos para
proseguir por la Senda Herreros hacia Siete Picos. Pero aún
nos quedan unos 600 m para desandar el tramo de esta senda y llegar
a la pradera de Navarrulaque ( A 30 minutos desde
Majalasna).
Recomiendo hacer este descenso por la ruta marcada con los
círculos de la ruta verde y no utilizar la torrentera que
desciende directamente desde las inmediaciones de la fuente de
Majalasna, pues es muy cansada por la gran cantidad de piedra. Ya
se sabe: "Los atajos dan trabajo y erosionan el
camino").
Subir al Segundo Pico por la vertiente sur de
la Pradera de Majalasna
Desde la Pradera de Majalasna hay una bonita ruta para ascender al
Segundo Pico, poco conocida y transitada, solo usada por
montañeros con algo más de experiencia. Hay que salir
de la pradera rumbo al colladito que se distingue entre el Segundo
y el Tercer Pico. Se pasa un corto pero denso pinar que da paso a
una ladera pedregosa y enseguida se alcanza la base de las
peñas del Segundo Pico, que se elevan hacia el cordal de
Siete Picos. Comienza una trepada por entre las citadas rocas, sin
dificultad, pues habremos de alcanzar una pequeña terraza
situada en medio de las peñas. Se distingue por la matas de
enebros y piornos que emergen enmedio de los desnudos paredones
rocosos. Alcanzada la terraza hay que dirigirse hacia la zona en
que la muralla de rocas parece partida. Alli un boquete da paso a
una cueva. El acceso interior es en rampa, hacia arrriba, y con
unos seis metros de profundidad. Ya en el interior observareis una
abertura en su techo prolongandose a modo de chimenea, que se va
estrechando a medida que asciende. Por ahi es por dónde se
ha de trepar para alcanzar la salida al Segundo Pico de Siete
Picos. Si conoces la técnica para trepar por una chimenea,
no te sera dificil lograrlo.
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5º
Tramo |
Senda del
Ángel. Tiempo: 1 hora . Distancia: 4
Km
Desde la pradera de Navarrulaque hay que dirigirse al sur siguiendo
la pista Puricelli, también llamada carretera de la
República. Unos metros más allá, se deja a la
derecha el Reloj solar de Cela (Don Camilo José) que
funciona de la siguiente manera: hay que colocarse de pie sobre la
tabla de signos y fechas en la posición que se corresponda
con la fecha del día. La sombra proyectada señalara
hacia el cuadrante de la hora de que se trate.
Proseguimos la marcha y en cinco minutos más cuando la pista
hace una cerrada curva a la derecha, dando vista al
Montón de Trigo (N.), por la izquierda sobre una gran
roca situada junto al borde de la pista se encuentra el Mirador
de Vicente Aleixandre. En una roca situada a la derecha de la
entrada se pueden leer unos versos del poeta que dicen:
"Sobre esta cumbre solitaria os miro, campos que nunca
volveréis por mis ojos. Piedra del Sol inmensa, eterno
mundo, y el ruiseñor tan débil que a su borde lo
hechiza"
A la derecha de este mirador sale la senda de los Poetas que
en poco más de 100 m., rodeados de retamas, nos lleva hacia
el Mirador-Posada de Luis Rosales. A lo largo de este corto
sendero, sobre las rocas que lo bordean, se encuentran cinceladas
algunas bellas palabras que a la Sierra de Guadarrama dedicaron
populares poetas enamorados de estas cumbres serranas:
"Camino de Guadarrama, nieve fina de febrero, y a la orilla
de la tarde, el pino verde en el viento." L. Panero
"Afila Siete Picos en la sombra su aguda dentellada." J.
García Nieto
"Cumbres de Guadarrama y de Fuenfría, columnas de la tierra
castellana." J. García Tassara
"Las noches de Cercedilla las llevo en mi soledad y son ya la
última linde que yo quieseiera mirar." Luis Rosales
No podemos abandonar el lugar sin visitar el Mirador-Posada de
Luis Rosales por las excelentes vistas que se vislumbran sobre
el Valle y pueblo de Cercedilla e incluso Madrid en la
lejanía. El mirador es ideal para detenerse y leer alguno de
los versos del poeta aprovechando que en una oquedad practicada en
la roca suele haber alguno de sus libros, el cual volveremos a
dejar en su sitio, una vez utilizado. También suelen dejar
allí los visitantes todo tipo de notas, avisos y
sugerencias.
De vuelta a la pista, pero sin llegar a salir a ella, nos vamos a
desviar a la izquierda por la Senda del Sevillano,
señalizada con los círculos de color amarillo de la
Ruta Verde del Valle de Fuenfría al Pico de
Majalasna. El sendero se interna en el pinar y se inicia un
rápido descenso. Enseguida se pasa junto a una roca en la
hay escrito "senda del Sevillano". En unos 15 minutos
más se llega a una gran roca, la Piedra de Pablo (hay
una inscripción que dice "in memorian 1927-1988"). Al otro
lado de la roca nuestra senda desemboca en otra más pateada
que nos cruza transversalmente, se trata de la Vereda de
Enmedio. Tomamos esta última, a la izquierda
según se llega, y seguimos en suave descenso. Enseguida se
sale a una gran explanada desarbolada en la que confluyen varios
caminos. Esta pradera se conoce como el Raso de Pedro
Morales. Además de la señalización de la
Ruta Verde de Majalasna, podrás observar que también
hay unas flechas amarillas que se supone son la nueva
señalización del Camino de Santiago desde
Madrid las cuales siguen por la Vereda de
Enmedio.
Situandose en la zona central de la pradera y mirando hacia el
Este, izquierda según llegamos, salen dos caminos, el de la
izquierda, no lo tengo confirmado, sería la senda de la
Fuenfría que sale desde Camorritos recorriendo la
soledada ladera de la Taja; el otro, situado a la derecha
del anterior, desciende hacia la carretera de Camorritos, es
la cañada del Camino Alto, que comienza muy cerca de
la fuente de la Teja, situada al borde de la
carretera mencionada. Cambiamos de posición y mirando hacia
la vertiente de Fuenfría (Oeste), de derecha a izquierda,
tenemos al frente la Senda del Angel , está
señalizada con los círculos amarillos ya mencionados;
a su izquierda y en descenso, la Vereda de Galindo y,
aún hay otro sendero , la vereda de las Eras,
más a la izquierda, prolongándose por lo alto de la
loma, se extiende por la estribación sur , que desciende
desde Navarrulaque hacia el Cerro Colgado (1351m). Un
poquito antes se haya una zona más o menos llana y
desarbolada conocida como, la Pimpolla de los Burros.
Aún hay una senda más, la del Agua o
Cercabarranco, se trata de un ramal de la vereda de Galindo que
desciende hacia el Barranco de la Vaguada y luego por
el de la Cerca finalizando a la izquierda de la
Oficina Comarcal de la Guardería Forestal (Casa
Forestal de la Canaleja) muy cerca de la carretera de las
Dehesas y de la fuente de igual nombre que hay en ella.
La vereda del
Ángel
Caminos de madera. Sendas usadas antaño por leñadores
y gabarreros recorren toda la ladera oriental de este valle de
Cercedilla
ANDRÉS CAMPOS © Copyright DIARIO EL PAÍS, S.L. (Miguel
Yuste 40, 28037 Madrid-España | Tel.: 34 91 33782 00).
Fecha: Viernes, 23 de marzo de 2001
Como escarpias se nos ponen los pelos cuando
oímos a los viejos leñadores de Cercedilla contar
cómo subían hace 50 años con su cuadrilla por
el valle de la Fuenfría en pleno invierno, turnándose
en cabeza para hacer huella -entonces nevaba a capazos-, y una vez
llegados a la corta, desenterraban de la nieve su hacha de cuatro
kilos y le daban sin parar durante ocho horas. Subían el
lunes y bajaban el sábado, y allá que se estaban sin
más resguardo que un chozo, cortando, desramando y pelando
dos o tres pinos diarios por barba -cuatro en el mejor de los
casos- para sacar 12 o 16 pesetas por árbol, dependiendo de
si les contrataban con o sin seguro.
Desde octubre hasta marzo, los 10 o 12
leñadores que componían cada cuadrilla faenaban
formando parejas equilibradas: el zurdo con el diestro, el
mañoso con el bisoño, y así. Ello
disminuía el riesgo de accidentes, pero no del todo. 'Un
día, no más volver de la mili, subí a las ocho
al monte y a las doce ya estaba en la casa de socorro con un buen
corte', recuerda Miguel Martín, que también evoca
lances como el del compañero que salvó la vida al
protegerse tras una roca de un pino que rodó ladera abajo; o
el de aquel que quedó atrapado bajo un tronco y sólo
entre Martín y otro hombre se bastaron para alzar el palo a
pulso y sacarlo de allí.
El resto del
año, hasta que el Ayuntamiento volvía a subastar los
pinos y los maderistas a ajustarse con las cuadrillas,
Martín y compañía trabajaban de gabarreros:
esto es, haciendo leña de los árboles caídos y
bajándola en caballerías al pueblo. Era toda una vida
dedicada a la madera. En realidad, toda una historia, pues ya en
1568, durante la obra de El Escorial, un ayudante de Pedro
del Hoyo, secretario de Felipe II, le decía a
aquél en una misiva: 'Los de Çerezedilla se han
conçertado de traer de Valsabin mill y trezientas vigas a
siete Reales cada una, con otra condiçion que las han de
tener baxadas del puerto... antes de que estorbe la nieve'.
Para recorrer algunas de las antiguas sendas de
los leñadores y gabarreros, tomaremos como punto de partida
el aparcamiento que hay justo enfrente del restaurante Casa
Cirilo, en pleno valle de la Fuenfría, casi al
final de la carretera de las Dehesas. Por esa misma carretera
descenderemos a pie unos 300 metros para, nada más rebasar
la residencia Lucas Olozábal, salirnos a la
izquierda siguiendo una vereda marcada con círculos de
pintura amarilla que pasa por delante de la fuente del Tercer
Retén, cruza el río de la Venta por una pasadera de
madera y asciende -tan suavemente, que a ratos se nos
antojará llana- por la ladera oriental del valle.
Se trata de la vereda del
Ángel. Quién fue este Ángel -si
una criatura celestial o un cetrino hachero parrao-, lo ignoramos.
El caso es que en tres cuartos de hora nos conducirá por el
pinar hasta un verde collado conocido como raso de Pedro
Morales. Aquí viraremos a la izquierda, rastreando las
marcas amarillas, para subir en otro tanto por una empinada senda
de gabarreros (Nota del webmaster: se trata de la senda del
sevillano) que lleva al mirador de Luis Rosales y, poco
más adelante, al de Vicente Aleixandre. De estos poéticos y
archifamosos observatorios sólo diremos que, vistas
más completas de la sierra, sólo las hay desde los
aviones que hacen el trayecto Madrid-Santiago de Compostela.
Justo por detrás del mirador más
alto pasa la llamada carretera de la República, una
ancha pista de tierra que seguiremos en sentido descendente para
desviarnos cinco minutos después a la izquierda por la
vereda Alta, que está bien señalizada con un letrero
y círculos naranja. Sin perder de vista éstos, pronto
enlazaremos con la zigzagueante vereda de los Encuentros,
la cual nos hará salir de nuevo junto a la fuente del
Tercer Retén y el punto de partida. Antaño,
cuando terminaban la faena, los leñadores lo festejaban
merendando en casa del tío Cervecero.
EN CONSTRUCCIÓN. DISCULPEN LAS MOLESTIAS
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